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El poker y las habilidades empresariales

leyendapokerharvardMiembro del Salón de la Fama de Poker y jugador de la legendaria Serie Mundial de Poker (WSOP) Crandell Addington tenía un mensaje simple para los estudiantes de derecho de la Universidad de Harvard, profesores y todos los invitados presentes: el poker es un microcosmos de vida y los buenos jugadores crean su propia suerte en ambos ámbitos.

Addington fue invitado a participar en un foro titulado “Poker: Un juego de verdad, tanto en la vida y como en la ley,” que brindó el profesor de Leyes de Harvard Charles Nesson.

Nesson, un defensor del poker como medio valioso para la enseñanza del espíritu empresarial y habilidades para la vida, recientemente fundó la Sociedad Mundial de Poker y Pensamiento Estratégico, que ahora cuenta con sedes en varias universidades de los EE.UU. y en el extranjero. La organización utiliza para enseñar las habilidades de poker y el pensamiento estratégico, el análisis geopolítico, la evaluación del riesgo y la administración del dinero.

Addington, que ha llegado a la mesa final del Gran Evento de la Serie Mundial de Poker siete veces -más que cualquier otro jugador- y es miembro del Salón de la Fama de Poker, aplica las claves de su éxito en los negocios y todo lo que aprendió como jugador en sus lecciones. Fundó una exitosa empresa de exploración de petróleo y gas y la dirigió durante más de 30 años y es actualmente presidente de Gold Reef International, Inc, una compañía pública canadiense, a la que se conoce como GRIN, que cofundó y se centró en la explotación de metales preciosos. También es CEO y presidente de Phoenix Biotechnology Inc, otra compañía que cofundó y que está desarrollando una nueva y prometedora droga contra el cáncer.

“Hay muchos paralelismos entre el poker y las empresas,” dijo Addington. “A favor del juego del No Limit, tanto el juego de poker como las empresas ofrecen cada uno su propia, única dinámica. Ambos son campos de batalla en la que los jugadores deben hacer rápidos cambios estratégicos e implementaciones tácticas, incluso se puede decir que estos cambios ocurren mucho más rápido en una partida de poker que en las empresas. Y el éxito entre los jugadores de poker y las empresas está en saber determinar cuáles son sus resultados. Se trata de utilizar las capacidades para lograr ese resultado. Ese es el motivo de por qué el poker es un juego de habilidad, no de azar, como muchas personas piensan erróneamente.”

Asentado en San Antonio, donde conduce su proyecto de negocios, Addington nació en Graham, Texas. Se graduó con honores de la Universidad Southwestern e hizo estudios de postgrado en la Universidad de Trinity.

La Serie Mundial de Poker comenzó a jugarse en 1979 por Tom Mooore de San Antonio Texas en el Hotel & Casino Holiday, en Reno. Fue un evento por invitación. Este primer evento lo ganó Crandell Addington, quien quedó 8 veces entre los 10 mejores del torneo; record que aún no ha sido batido.

Poker un juego de habilidad

El poker es sin duda un juego de habilidad, superioridad estratégica y psicológica, la suerte puede ayudar, siempre es buena, pero a la larga los buenos jugadores obtienen mejores resultados que aquellos que se entregan a la fortuna. Al igual que cualquier deporte, requiere entrenamiento, estudio, consistencia y mucha practica. No comparto la vieja frase “si al poker quieres ganar, no te canses de pasar”, al menos en el Texas Holdem NL no te dará muy buenos resultados, aprende con que manos arriesgar y con cuales no.

Después que hayas jugado un tiempo, analiza que quieres hacer con el poker, ¿quieres jugar solo por diversión o quieres hacer del poker un estilo de vida?, esa pregunta deberia definir tu juego.

Un rosarino es líder entre más de 40 mil jugadores de backgammon por Internet

Diario La Capital – Lunes 16 de Enero de 2006

Comenzó jugando al ajedrez pero ahora se dedica a estudiar el poker. Fernando Iribarren se reconoce un jugador y apuesta muchas horas de su vida a lidiar con la suerte y, en general, gana. Tal es así que fue campeón mundial de backgammon por Internet entre más de 40 mil usuarios hasta el año pasado. Pero hay más: tiene más de cien torneos ganados en vivo y en directo. Y, si bien el backgammon ha sido uno de sus amores más intensos, todo empezó con el ajedrez, sin dejar de lado el truco y el poker, en el que por estas horas se está especializando. Fernando tiene 39 años, es analista de sistemas, y está casado con Jessica, abogada de 30 años, con quien tiene una hijita de dos años y medio que se llama Constanza.

“A los 18 años gané un certamen latinoamericano de ajedrez en Villa María (Córdoba), y después siguieron muchos campeonatos en ese juego hasta que conocí y aprendí al backgammon”, cuenta en la cálida cocina de su casa.

A partir de su relato, Fernando da cuenta de que se enfrentó por primera vez a un tablero de backgammon en un bar del bajo frente al río. Nadie le enseñó, pero a la semana se inscribió en un torneo y ganó. “Ahí me di cuenta de que tenía condiciones para jugar“, confía. Comenzó a ganar y a ganar antes de los 20 años, hasta que los jugadores rosarinos lo eliminaron como contrincante. Entonces viajó a Buenos Aires y salió campeón entre 200 participantes de todo el país y países limítrofes. “Fui el único rosarino y encima gané, estaban como locos los de Buenos Aires“, recuerda al tiempo que comenta que eran los principios de los 80.

Fernando reconoce sus propias condiciones naturales a las que agregó otros condimentos. Puso al servicio del ancestral juego de mesa, también llamado tablero, todos sus conocimientos de matemática y estadística que adquirió en la universidad. “Muchos jugadores se quedan sólo con las técnicas básicas y la verdad es que se puede perfeccionar y avanzar en el juego aplicando las ciencias puras, todo el tiempo“, afirma sin titubear.

Si bien se define como un jugador, que intercambia lo lúdico con lo científico, insiste que en cada juego hay sólo un porcentaje de azar, en el caso del backgammon le atribuye un 30 por ciento. Y luego enumera a la técnica, la semblanza psicológica, la perseverancia y una permanente capacitación para ganar y ser campeón.

De este modo, exhibe decenas de trofeos con formas de grandes copas, medallas u otro tipo de objetos olímpicos que dan cuenta de lo obtenido aquí y allá, de modo presencial o virtual.

Según cuenta, entre el 2001 y 2004 estuvo primero en los ranking de dos sitios de Internet dedicados al backgammon, lo que le valió no sólo la satisfacción y el divertimento del juego sino que también embolsara premios en contante y sonante. “La verdad es que Internet me cambió la vida, puedo pasar horas jugando torneos y además conociendo gente y también a veces ganando“, afirma.

Como para que no queden dudas, en Argentina y gracias al backgammon ganó tres autos cero kilómetro en los últimos años. Pero entre los premios mayores que atesora figura uno por demás de interesante y hasta cultural. En el ciberespacio un jugador belga no podía creer que siempre le ganara. Entonces lo retó a duelo. “Me pagó el pasaje a Bélgica y me dijo que si les ganaba a él y a su amigo me iba a dar una importante suma de dinero“, recuerda.

Allí fue con Jessica y, cómo no podía ser de otro modo, superó al retador y a su amigo, y como las deudas de juego son deudas de honor el hombre reconoció el mérito con una importante suma de dinero. “Con esa plata recorrimos con mi mujer toda Europa“, resalta con una sonrisa.

En un principio comenzó jugando con el seudónimo “Scorpio”, pero cuando llegó a los primeros puestos del ranking se presentó con su nombre y lugar de residencia y nacionalidad. “Muchísima gente comenzó a preguntar dónde estaba esta ciudad, y fue interesante que miles de personas conocieran a Rosario a partir de este juego“, asevera.

Una historia antigua y de origen incierto

El backgammon es el juego de mesa más antiguo del que se tenga registro. Algunos ubican su origen en el antiguo Egipto, Sumeria o la Mesopotamia bajo el imperio persa (actualmente Irán, Irak y Siria). Se estima que se inventó hace más de cinco mil años y que fueron los árabes quienes lo introdujeron en Europa.

Es un juego de mesa para dos contrincantes, cada uno tiene quince fichas que debe y puede mover entre 24 triángulos del tablero, de acuerdo a lo que marquen los números de los dados que tira cada jugador. Cada lado del tablero o mesa tiene doce casillas adyacentes formadas por triángulos alargados, en los que se dirimen los jugadores avanzando hacia uno u otro lado.

Muchos aseguran que se aprende fácilmente, aunque a simple vista la cuestión parece cosa seria.

Lunes, 16 de Enero de 2006

Fuente: Diario La Capital

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